Extraños en un tren (Highsmith, Patricia)

Seguimos con mis lecturas de Semana Santa. Uno de mis favoritos ha sido Extraños en un tren de Patricia Highsmith, y eso que ya era fan de póster desde que leí las aventuras de Tom Ripley por primera vez. Tampoco ayuda que soy adicta a Hitchcock… y la película me vuelve loca, loca, loca…

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Título: Extraños en un tren.

Autor: Patricia Highsmith

Editorial: Anagrama

Número de páginas: 284

Valoración: ♥♥♥♥


Sinopsis oficial de la editorial:

La intriga de esta novela está basada en la idea de un crimen sin móviles, un crimen perfecto: dos desconocidos acuerdan asesinar cada uno al enemigo del otro, forjando así una coartada indestructible. Bruno viaja en el mismo tren que Guy. Empiezan a conversar y Bruno, demoníacamente, fuerza a Guy a desvelar su punto débil, la única grieta en su ordenada existencia: Guy quisiera librarse de su mujer, que le traicionó y que puede obstaculizar su prometedor futuro. Bruno le propone un pacto: él matará a la mujer y Guy, a su vez, al padre de Bruno, a quien éste odia. Guy rechaza el plan, pero no así Bruno, quien, una vez cumplida su parte, reclama al horrorizado Guy que cumpla con la suya.

Adaptada al cine por Alfred Hitchcock, Extraños en un tren lleva a cabo una indagación escalofriante en la perturbada mente de Bruno, pero lo que más le interesa a Patricia Highsmith es la relación entre éste y Guy. Y es ahí donde la novela prefigura la obsesión de su obra futura: ¿hasta qué punto no está la insania de Bruno agazapada también en Guy? ¿Cuán cercana es la amenaza de la irracionalidad en todos nosotros?


Reseña:

Soy fan, muy fan de Tom Ripley. Y sin embargo, tengo que confesaros una cosa: Extraños en un tren es todavía mejor. Fijaos si es buena, que diez días después de la publicación del libro, Hitchcock compró los derechos para hacer una pelícla. Una película maravillosa, por cierto – como todo lo que hizo ese genio… Esta es la razón, en parte, por la que el libro es ignorado tanto hoy en día. Mucha gente sabe que Extraños en un tren es una película – pero pocos saben que está basado en una novela de Highsmith. De hecho, recomiendo ver la película y leer el libro – ya que son muy diferentes.

 

La trama narra la historia de un arquitecto algo frustrado, Guy Haines, y un rico sociópata, Charles Bruno. Bruno acaba de recibir un contrato muy importante, que podría significar el principio de su ascendo a la fama como arquitecto… Pero su mujer parece complicar las cosas.

Bruno y Guy dos se encuentran en un tren, cuando Guy va de camino a Metcalf para pedirle el divorcio a su mujer, Miriam. Edgy, ¿verdad? Pues agarraos, porque se complica todavía más.

Guy quiere divorciarse para casarse con una mujer rica a la que dice amar – Anna Morton.

En el pasado, Miriam no ha aceptado el divorcio, pero esta vez Guy tiene argumentos convincentes: Miriam está embarazada y Guy sabe que no es el padre. Por narices, según él cree, Miriam aceptará el divorcio. Sin embargo, no está seguro de que lo haga sin retrasos. Guy conoce a Miriam y sabe que intentará poner trabas. Todo esto se lo cuenta a Bruno en el tren. Porque claro, lo primero que hacen las personas en el tren es contarle sus problemas al loco de turno.

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Loco de turno porque Bruno es definitivamente el loco de turno. Solo hay que ver el plan que traza para acabar con los problemas de Guy. Si Guy matal padre de Bruno, al que Bruno odia profundamente, él matará a Miriam. Adiós a los problemas; Guy podría casarse libremente con Anne. La idea de este asesinato doble es que ninguno de los dos serían sospechosos porque no tienen nigún motivo aparente para matar a su víctima.¿Qué podría salir mal? Tienen la coartada perfecta, ¿quién iba a culparles de los respectivos crímenes?

Bruno cree que es el asesinato perfecto… pero Guy es una persona con un sentido moral muy fuerte, y asentados principios, por lo que se niega rotundamente.

Sin embargo, Bruno sabe demasiado, y usará toda la información que tiene para involucrar a Guy en una historia en la que este no quiere estar implicado, ni puede controlar.

Cabe destacar la diferencia moral entre Bruno y Guy. Son personajes completamente opuestos – mientras que bruno es amoral, Guy sí tiene una profundidad de sentimientos y emociones, que son posibles de comprender. Puede que sea un pcoo irritante como personaje, pero no es un asesino a sangre fría, y evidentemente, se impresiona cuando oye hablar a Bruno de asesinar así a la ligera.

Cuando Guy se baja del tren, piensa que nunca volverá a ver a Bruno… por supuesto, está equivocado. No pasa mucho tiempo hasta que Miriam es asesinada (y el lector presencia el asesinato como si fuera el único testigo – PUNTAZO para Highsmith). En el fondo y aunque lo niegue, Guy sabe perfectamente que el asesino es Bruno. También sabe que Bruno quiere que termine su parte del plan – matar al padre del asesino de su mujer.

A partir de este punto, comienza la manipulación de Guy por parte de Bruno. La manipulación deriva en la transformación de Guy, atormentado por las dudas, la presión, el pesimismo y la incertidumbre. La novela se convierte en una persecución constante, en el que se confunden el gato y el ratón… los personajes cambian poco a poco, como Guy, que empieza a dejar llevarse por las pasiones. Desde luego, sabe cuál es la única manera de deshacerse de Bruno – pero su conciencia le impide llevar a cabo un asesinato. Sin embargo, su sentido moral se va diluyendo mientras la autora hace un análisis psicológico de ambos Bruno y Guy.

Los personajes de Extraños en un tren son destestables. Todos. Pero aun así, tienen tanto fondo y tanta complejidad que son de los mejores que he encontrado en un libro. El conjunto de personajes en su totalidad es una maravilla; no hay ninguno que no me parezca redondo y fascinante. Son personajes de cine, porque es fácil verlos caracterizados en la gran pantalla. Son personajes cinematográficos.

  • Miriam es una manipuladora asquerosa – casi se agradece su asesinato.
  • Bruno está como una regadera.
  • Anna es una snob.
  • Guy es el personaje más complejo, y aunque no le soporto, me encanta leer como le describe la autora y como transmite su derrumbamiento interno.

Es curioso porque da la sensación de que Guy se alegra por el asesinato de su mujer, a pesar de no haberla asesinado personalmente. Pero hay un momento en el que las líneas de la narración se borran y parece que sí haya sido él – quizás también por sus intentos de no ser investigado por asesinato.

Otra cosa que hay que dejar clara es que Extraños en el tren no tienen nada de novela romántica, a pesar de que Guy y Anne estén comprometidos. De hecho, diría que no tiene nada de amor porque Anna es fría e indiferente. Es el tipo de mujer que quiere un ‘buen partido’ independientemente de si le quiere o no. Guy tampoco está enamorado de Anne y vemos que se pasa gran parte de la novela intentando convencerse a sí mismo de lo mucho que quiere a su fiancée.

Es más, creo que hay más romance entre Bruno y Guy, que entre Anne y Guy. Jeje, desde luego Bruno está enamorado de Guy. Pero Bruno es el personaje más inestable – más incluso que Guy. Está tan desequilibrado que es incapaz de mantener ninguna relación con nadie, ni siquiera con sus padres y familiares. A medida que progresa la novela, su relación se va haciendo más intensa y compleja, así como ambigua. Llega un punto en el que bruno se convierte en Guy y Guy se convierte en Bruno. Se transforman en algo que deberían odiar, pero en realidad adoran y admiran. En cierto modo, se destapa su otro yo, su yo opuesto, cuando se conocen en el tren. La dinámica de la relación es, en mi opinión lo mejor de la novela, especialmente a medida que se descubre el deterioro moral y emocional de Guy.

En cuanto al estilo, yo lo calificaría de intenso y lleno de suspense. Es difícil cerrar el libro, de verdad. Destaco el asesinato de Miriam (aunque ya lo he mencionado). Es una escena llena de tensión e intriga, y se ha convertido en una de las mejores escenas de suspense que he leído – y créedme, he leído muchas jeje. Desde luego, una de las mejores novelas negras ahí fuera, y una imprescindible para quienquiera que disfrute con el misterio o los narradores impredecibles. Esto se debe a que gran parte del libro es un monólogo interior, ya sea de Guy o Bruno… Los lectores no sabemos si Guy o Bruno cometerán los asesinatos hasta que ellos mismos lo deciden, porque la trama se desarrolla al mismo tiempo que los pensamientos de los personajes. Tú y yo sabemos lo mismo que bruno y Guy – pero nada más… y no lo necesitamos, porque ellos son los asesinos y lo único relevante para la historia. Así, Extraños en un Tren es una novela predecible, porque no hay ningún twist… pero no por ello menos intrigante.

El libro no es especialmente corto, pero se pasa volando. Merece la pena destacar el impresionante final, mucho más oscuro que el de la adaptación a la gran pantalla, si cabe. En la novela, el final es algo más triste, y se revelan más las emociones de Guy… además, ofrece un final más abierto y ambiguo, que es algo que valoro mucho en un libro. Es sorprendente que Extraños en un Tren sea la primera novela de Patricia Highsmith, porque es muy, muy buena. Engancha un montón, lectores.

Además, es una trama muy original. Al igual que en La Celda de cristal, Highsmith crea un ambiente desasosegante y opresivo que convierte la novela en una joya del género. Cabe destacar que no hay un detective hasta más de la mitad del libro, por lo que el lector se convierte en el único testigo de los crímenes, involucrándose aun más en la historia. En cierto modo, nos convertimos en cómplices; somos espectadores de dos asesinatos y no podemos hacer nada para remediarlo… excepto seguir leyendo.

Bravo por el retrato psicológico de los personajes – igual de logrado que el de Ripley, el más ambiguo y perverso de sus personajes. Es cierto que a veces mi mente confundía a Bruno con este personaje… pero eso no es culpa de la autora, si no mía como lectora. En cualquier caso, adoro como Highsmith consigue transportarnos a la mente de sus personajes y vivir en primera persona todo lo que se les pasa por la cabeza, aunque sean asesinos.

Extraños en un tren es una batalla entre el bien y el mal en la que se juega con la ambigüedad moral. Es una reflexión interesante: cualquier persona, en ciertas circustancias y llegado el momento, puedo convertirse en asesino. 

 

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