Alias Grace (Atwood, Margaret)

Ha pasado tiempo desde la última vez que reseñé un libro suyo… ha llegado la hora de retomar a Margaret Atwood. 807b0fbaaa87894ea3ff4a3d1bad47992b306cb0.jpg

Título: Alias Grace.

Autor: Margaret Atwood.

Editorial: Salamandra.

Número de páginas: 528

Valoración: ♥♥♥♥♥


Sinopsis oficial de la editorial:

En este impresionante tour de force narrativo, Margaret Atwood nos invita a compartir la vida íntima de una de las figuras femeninas más populares del siglo XIX en el Canadá. Una obra coral que se adentra en las complejidades y pulsiones del alma humana y reconstruye con fidelidad y maestría los claroscuros y las paradojas de la sociedad decimonónica. Una historia subyugante, en la que la imagen de los quilts, telas de retazos, simboliza de forma certera la multiplicidad de caras de Alias Grace y las verdades que ésta ejemplifica.

En julio de 1843, Grace Marks, de dieciséis años, es declarada cómplice de participar en los asesinatos de Thomas Kinnear, a cuyo servicio trabajaba como sirvienta, y de Nancy Montgomery, ama de llaves y amante de Kinnear, y condenada finalmente a cadena perpetua.

En la conmoción causada por estos hechos terribles, hay división de pareceres: unos consideran a la mujer inocente, mientras que otros sostienen que es una persona malvada o, tal vez, que ha perdido la razón; por su parte, Grace insiste en que no recuerda nada de lo sucedido.

Años más tarde, un grupo de reformistas y espiritistas que pretende obtener el indulto de la muchacha contrata al doctor Simon Jordan, una eminencia en el floreciente campo de la psicopatía. A partir de las nuevas técnicas empleadas en Europa, el joven médico entrevista a la reclusa, quien le relata los pormenores de su historia, desde su infancia en Irlanda y sus años de pobreza y marginalidad en el Canadá Occidental, acercándose poco a poco al momento que asegura no recordar.

En su empeño para interpretar la confesión de Grace, el doctor Jordan irá desvelando los luctuosos sucesos de aquel día y dictaminará si Grace Marks es en verdad una femme fatale o, simplemente, una víctima de las circunstancias y los prejuicios sociales dominantes.


Reseña:

Margaret Atwood nunca decepciona, por lo menos a mí. Es una autora que atrapa sea cual sea su historia, por la profundidad de sus personajes y el suspense de todas sus novelas. Alias Grace no es una excepción.

De hecho, me atrevo a ir más lejos… creo que Alias Grace me gustó más que El cuento de la criada,y eso ya es decir.

Para empezar, sabía que me enfrentaba a una de mis autoras favoritas y una de las grandes de nuestro tiempo. Sabía que esta historia me haría reflexionar… pero no podía ni imaginarme lo mucho que Atwood se adentra en la mente de su personaje en esta ocasión. No solo vemos la verdadera vida y personalidad de Grace, sino que Atwood desmenuza al personaje poco a poco, desvelando secretos que ni la propia protagonista conoce de sí misma. En mi opinión, esa es la genialidad de Atwood.

Para escribir esta novela, Atwood se convierte en Grace Marks, y desde esta perspectiva nos cuenta la historia de la propia Grace Marks. Intercala poesía y prosa poética con su relato, para reflejar los pensamientos más cínicos y mórbidos de la protagonista.

¿Pero quien es Grace, Alias Grace? Es la asesina del capitán canadiense MacKinnaird en Toronto en 1843, así como de su amante Hannah. Es una historia real, en la que Grace fue ayudada por el sirviente MacDermot. Ambos recibieron gran cantidad de atención mediática, pero nadie sabía explicar cual fue realmente el motivo del crimen… ni por qué una chica tan joven, de apenas 17 años, hizo algo para merecer una vida entre rejas.

Margaret Atwood leyó por primera vez algo del caso  en el libro Life in the clearings versus the bush, de Susanna Moodie en 1853. A partir de ahí, Atwood decidió crear su propia historia. En su novela, no todo es ficción – porque Atwood dedicó años a recaudar información acerca del caso. Las lagunas de la historia las rellenó con su propia imaginación, jugando con cómo de fiable era Grace como narradora. También opta por darle al lector una visión completa de lo sucedido mostrando noticias, cartas y opiniones de distintos personajes, tanto reales como ficticios.

La novela comienza con la llegada de una inmigrante irlandesa a un pequeño pueblo cercano a Toronto. Contratada por Thomas Kinnear, Grace va a vivir con él y Hannah Montgomery, su ama de llaves, que más bien resulta ser su amante. En la casa también reside MacDermot, encargado de los caballos.

Grace Marks explica en los primeros capítulos como Hannah fue ganándose la confianza del capitán hasta convertirse prácticamente en señora de la casa. Grace pasa a ser su sirvienta personal, lo cual no le gusta nada por los aires de superioridad que se da Hannah. La envidia alimenta la rabia contra Hannah – tanto por parte de Grace como por parte de MacDermot… una rabia que termina en crimen.

La autopsia de Hannah reveló que estaba embarazada. MacDermot fue condenado a pena de muerte. Grace Marks dio tres versiones diferentes del crimen, y acabó en la cárcel. Afectada por problemas mentales, fue trasladada a un psiquiátrico. Después pasó a trabajar como sirvienta del jefe penitenciario… y el resto ya son spoilers.

Otro de los personajes más importantes es Simon Jordan, el doctor especializado en enfermedades mentales. Le contrata la penitenciaria con el objetivo de esclarecer los hechos y ayudar a Grace a recordar lo que pasó el día que mató a Hannah. gracias a él, Grace teje su pasado y le pasa las piezas del puzzle, que el doctor va ordenando poco a poco, confuso a veces.

Hoy más que nunca cobra importancia el movimiento feminista. A pesar de reciente escándalos, sigo considerando a Atwood una gran defensora de los derechos de la mujer. No sólo es activista, sino que transporta gran parte de su lucha por la igualdad a sus libros, y Alias Grace es un gran ejemplo de ello. Por un lado, narra las miserias de las mujeres jóvenes sin recursos de hace dos siglos. Desde el principio de la novela, somos testigos de la explotación laboral que sufre la protagonista, así como el maltrato de su padre, los carceleros y su segundo patrón (de cuyo asesinato es acusada). Ahí radica gran parte de la complejidad de la novela: en que Grace es culpable, pero también es víctima de la propia sociedad.

Vemos claramente en la novela, por ejemplo, que Grace se muestra sorprendida ante el hecho de que un hombre respetable como el doctor quiera escucharla. En el siglo XIX, la opinión de la mujer importaba poco o nada – y menos todavía si se trataba de una asesina. Sin embargo, el abogado de Grace y su doctor plantean en numerosas ocasiones la probabilidad de que tenga la suficiente capacidad intelectual como para manipularles. La posibilidad de que Grace Marks sea una inteligente manipuladora se plantea lejana… pero es sorprendente que esté transmitida si quiera.

Pero incluso en estos momentos, en los que Grace es descrita por los personajes masculinos como ‘inteligente’, vemos claramente la discriminación hacia la mujer que busca Atwood. Grace siempre es considerada una femme fatale que quiere seducir a los hombres con sus historias de mujer perversa. Y lo que no es pura perversidad es histeria femenina.

Con todo, ni Atwood ni Grace critican a los hombres, ni les tachan de opresores. En la novela, no hay bondad ni perversidad, no hay buenos y malos. Creo que lo mejor de la novela es que todos los personajes son buenos y malos a la vez – son capaces de llevar a cabo tanto acciones benévolas como acciones crueles. Esto no solo hace creíbles a los personajes, si no que los hace fascinantes.

Os diría que la intriga de la novela es saber si Grace Marks cometió o no el asesinato de su patrón… pero no es así. De hecho, me atrevería a decir que no hay ninguna intriga: simplemente, el lector se ve fascinado por el personaje de Grace Marks. Cualquiera puede sentirse identificado con ella – y es sorprendente encontrar cualidades parecidas con las de una asesina.

Que grace mienta o diga la verdad es irrelevante; es su indirecta descripción de la personalidad y mente humana lo que merece la pena.

 

 

Alias Grace está tan bien escrita como esperaba, y es más adictiva aún de lo que esperaba.  Encontramos el característico humor negro de Atwood, así como su habitual sarcasmo para criticar todos los aspectos de la sociedad de la época: desde el modo en que se trataba a los presos penitenciarios, hasta la justicia en las sentencias, pasando por los cotilleos de la prensa sensacionalista…

 

En definitiva, muy muy recomendable. ¡Feliz lectura!

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2 comentarios en “Alias Grace (Atwood, Margaret)

  1. sandry90 dijo:

    ¡Hola!

    Yo aún no me he animado con esta autora. Ya sé que todos habláis maravillas de ella y creo que podría llegar a gustarme pero me impone mucho respecto. Todos sus libros me parecen temas tan intensos y tan fuertes que me parece que hay que estar muy preparada para afrontarlos y vivirlos. Pero prometo que pronto me animaré con ella 🙂

    Un besote

    Le gusta a 1 persona

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