La Señora Dalloway (Woolf, Virgina)

Había oído hablar maravillas de ella, y decidí descubrir a Virginia Woolf a través de La Señora Dalloway. ¡Me encantó!

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Título: La Señora Dalloway.

Autor: Virgina Woolf.

Editorial: Debolsillo.

Número de páginas: 272

Puntuación: ♥♥♥


Sinopsis oficial de la editorial:

La señora Dalloway, la primera de las novelas con que Virginia Woolf revolucionó la narrativa de su tiempo, relata un día en la vida londinense de Clarissa, una dama de alta alcurnia casada con un diputado conservador y madre de una adolescente.
La historia comienza una soleada mañana de 1923 y termina esa misma noche, cuando empiezan a retirarse los invitados de una fiesta que se celebra en la mansión de los Dalloway. Aunque en el curso del día acaece un hecho trágico -el suicidio de un joven que volvió de la guerra psíquicamente perturbado-, lo esencial de la obra estriba en que los sucesos están narrados desde la mente de los personajes, con un lenguaje capaz de dibujar los meandros y ritmos escurridizos de la conciencia y de expresar la condición de la mujer de un modo a la vez íntimo y objetivo.
«Tal vez su obra maestra. Exquisita y soberbiamente construida.»E. M. Forster

Valoración personal:
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Virginia Woolf es una autora única. La Señora Dalloway es una obra única, y en mi opinión, una de sus mejores obras – junto con Orlando y Una Habitación Propia.
La Señora Dalloway es un libro estéticamente perfecto – por sus descripciones, por su claridad, por la caracterización y el detalle con el que se describe un día de la vida de Clarissa Dalloway.
Esta novela modernista está ambientada en Julio del 32, y se centra, sin muchos preámbulos, en la preparación de una fiesta que celebra la Señora Dalloway.  Clarissa Dalloway está más que acostumbrada a celebrar fiestas, y de hecho, menciona que es lo que más le gusta hacer.
Como veis, la trama no tiene mayor complicación, es incluso demasiado simple. Pero su simplicidad la hace incluso más extraordinaria: el lector se encuentra con una corriente de pensamiento constante, que no se interrumpe en toda la novela (ya que no está dividida en capítulos).
Gracias a las reflexiones de Clarissa se llega a saber gran detalle no solo de su vida, sino también de la de otros personajes, como Peter Walsh, su hija Elizabeth, Sally Seaton o su marido Richard, y de como todos ellos perciben a Clarissa.
La novela se centra en este grupo de personajes reducido. Todos se entrecruzan y interactúan a lo largo del día y por tanto, de la novela, que culmina en la fiesta que celebra la Señora Clarissa Dalloway. Clarissa es una mujer de la alta sociedad, casada con un político, simple, superficial y egocéntrica… aunque no por ello desagradable. De hecho, es fácil sentirse identificada con ella y su visión del mundo, y ya sabéis que no suelo identificarme con los personajes.
Clarissa tiene un sentido del humor peculiar, pero necesita la atención de otros para sacarlo a la luz. El resultado es que malgasta su vida celebrando fiestas y eventos en los que puede hablar y socializar para sentirse realizada. El resultado es que dice cosas que no cree, que no siente… y esto le va consumiendo interiormente.
Destaca el análisis del paso del tiempo en una novela que no abarca más de 24 horas y que sin embargo, incluye pasado y presente, fantasía y realidad. Durante este corto espacio de tiempo, un antiguo amante de Clarissa, Peter Walsh regresa a Londres desde la India para negociar el negocio de su amante actual, Daisy. Pero en lugar de pensar en el futuro, Peter reflexiona sobre su pasado con Clarissa. Interiormente, la odia y la critica por haberse casado con Richard, un aburrido político, en lugar de con él.
Visto desde la perspectiva de Peter, Richard parece tan superficial como su mujer y su propio matrimonio.
Otro personaje que me encanta – y es probablemente mi favorito – es Septimus Warren. Es el personaje que más contrasta con Clarissa, porque mientras que ella tiene una obsesión con vivir el presente, él vive atrapado en el pasado. Mientras que Clarissa no tiene empatía, Septimus sufre demasiado por otros. Son polos opuestos, pero su perspectiva del mundo es parecida en ocasiones. Es curioso que Clarissa y Septimus nunca se conocen, pero sin embargo, sus vidas están estrechamente entrelazadas por experiencias, pensamientos y amigos comunes.
Septimus es el alter-ego de Virginia Woolf, sin ninguna duda, porque sus pensamientos reflejan el inestable estado mental de Woolf. Septimus Warren Smith, combatiente de la Gran Guerra que ha vuelto al hogar con graves traumas y problemas psicológicos. Ambos, Virginia Woolf y Septimus, están desesperados, y luchan contra la depresión. En el caso de Septimus, todo se debe a haber sobrevivido la guerra. Septimus sufre tanto que deja de sentir y sus emociones se nublan. Septimus deja de querer a sus amigos, a su mujer, deja de sentir los versos de Shakespeare, deja de tener ganas de vivir.
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La belleza del libro radica en las imágenes y los sentimientos que transmiten. Toca temas muy vistos, pero de manera muy innovadora y con una visión que transmite esperanza de cara al futuro – a pesar de la desesperación de los personajes.
Es un libro que habla de todo y de nada a la vez. El uso del monólogo interior es lo que lo hace único – que guste o no es otra cosa. Es una técnica que utilizaron muchos otros autores y que llena la novela de digresiones, pasajes engañosos, flashbacks e ideas como piezas de puzzle que el lector debe ordenar.
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Recomiendo la Señora Dalloway a todos los feministas del mundo, a los amantes de Austen, de las hermanas Bronte, de la sociedad inglesa en el siglo XX, de Downton Abbey… ejem, ejem. (para los fans que no se hubieran dado cuenta, VIRGINIA WOOLF SALE EN DOWNTON ABBEY)

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Es una novela que se centra muy simbólicamente en la vida en Inglaterra tras la Primera Guerra Mundial, y habla de como, a pesar de haber terminado, la guerra sigue estando muy presente en toda la sociedad inglesa. El lector se ve transportado al Londres de 1932, donde el conflicto inspiró el carpe diem en la ciudadanía, y este espíritu de vivir el presente a pesar de las desgracias lo vemos reflejado en el personaje de Clarissa.
Es una mujer que no puede ver más allá del presente, que no reconoce la frágil paz en la que vive y no tienen ninguna esperanza ni ilusión para el futuro.
Lo recomiendo por la prosa, por estar todo tan vívidamente descrito y por la narrativa en sí, aunque reconozco que puede no gustar la constante e ininterrumpida corriente de pensamiento, porque hace de ella una novela un poco más densa y lenta. Os prometo que hay frases tan bonitas que dan ganas de leerlas una y otra vez.

 

 

 

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Un comentario en “La Señora Dalloway (Woolf, Virgina)

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